¿Revolucionará el hidrógeno el transporte?

12-09-2024 | Publicado por Joaquín Martí

dirigible hidrogeno

Ya hemos abordado el tema del hidrógeno en un post anterior, donde repasamos algunas de sus promesas y desafíos como vector energético. Hoy lo retomamos desde la perspectiva de su posible papel en el futuro del transporte, especialmente cuando la electrificación resulta complicada o impracticable.

En el lado positivo, las celdas de combustible de hidrógeno ofrecen una solución de largo alcance para transportes pesados, como camiones y barcos, que son difíciles de electrificar debido a su peso y requisitos energéticos. También pueden ser una solución idónea para vehículos fuera de carretera, como camiones mineros, maquinaria de construcción y vehículos de emergencia. Las celdas de combustible operan con independencia de la red eléctrica y pueden alimentar infraestructuras de transporte en áreas remotas o con acceso limitado a la red. La alta densidad de energía del hidrógeno y la inexistencia de emisiones en el punto de uso lo hacen atractivo en esos contextos.

Por razones similares, también en la aviación se están explorando las celdas de combustible de hidrógeno como posible tecnología de propulsión para aviones, especialmente para vuelos de corta distancia y aeronaves regionales.

Una posibilidad especialmente sugerente es el regreso de los dirigibles con sustentación de hidrógeno. Eli Dourado del Center for Growth and Opportunity en Utah State University destaca en una breve nota algunos de los aspectos clave. Los dirigibles podrían desempeñar un papel significativo en sectores como el transporte de carga y pasajeros a larga distancia, operaciones de ayuda en desastres y vigilancia aérea.

Su elevada capacidad de carga los hace atractivos para el transporte a larga distancia: es notablemente superior a la de los aviones de carga convencionales y les permite transportar cargas grandes y pesadas. Además, en términos de combustible, los dirigibles son más eficientes que los aviones por su menor resistencia aerodinámica y velocidad de crucero, lo que se traduce en menores costes operativos y emisiones. Y pueden operar desde aeródromos no tradicionales, como superficies sin pavimentar, campos abiertos y superficies de agua.

Para el transporte de pasajeros, los dirigibles ofrecen una alternativa singular y lujosa, con espacios más amplios y cómodos que los proporcionados por los aviones. Y pueden operar a altitudes más bajas, ofreciendo vistas panorámicas y reduciendo el impacto del desfase horario.

En relación con operaciones de ayuda en desastres, los dirigibles pueden acceder a áreas remotas, mantenerse largo tiempo sobre una zona y transportar cantidades importantes de suministros y personal. También son utilizables en misiones de búsqueda y rescate, cartografía aérea y vigilancia de zonas extensas, con valiosas aplicaciones militares, policiales y de monitorización ambiental.

Sin duda quedan muchos retos importantes. La producción de hidrógeno y la tecnología de celdas de combustible siguen siendo caras en comparación con los combustibles convencionales; hace falta que la I+D y las economías de escala reduzcan los costes para que el hidrógeno sea más competitivo. La creación de una infraestructura de hidrógeno, incluyendo producción, almacenamiento y distribución, es una tarea significativa que requiere inversiones sustanciales. Y es crucial contar con una normativa estricta de seguridad que garantice el uso seguro del hidrógeno en aplicaciones de transporte.

Desde el punto de vista concreto de los dirigibles, hay que señalar que son más susceptibles a las condiciones meteorológicas que los aviones, lo que puede limitar su maniobrabilidad y alcance operativo. El control de elevación tras liberar una carga grande presenta sus propias peculiaridades. Y, aunque no carezcan de un cierto atractivo nostálgico, tienen reputación de ser lentos y anticuados; para una adopción amplia habría que tratar de transmitir a la población los beneficios de la tecnología moderna de dirigibles.

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