Recordando al petrolero Prestige

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El Tribunal Supremo español acaba de emitir en diciembre de 2018 su veredicto final sobre las responsabilidades financieras derivadas del hundimiento del petrolero Prestige y de la contaminación que produjo. Esto marca el final del caso jurídico en España y el comienzo de otro en el Reino Unido, que es donde tendría que aplicarse la sentencia.

Quedan en el aire muchas preguntas, como por qué los tribunales han tardado más de 16 años en llegar a este punto. O cuáles eran las expectativas de los que decidieron enviar, desde cerca de la costa a mitad del Atlántico, un barco cargado de crudo con una grieta de 15 m en su costado de estribor; cuesta imaginar un desenlace distinto del que ocurrió.

Independientemente de estas y otras muchas cuestiones, ahora que los temas legales están resueltos, es hora de recordar que en 2003 y 2004 Principia llevó a cabo 11 proyectos, todos con una fuerte componente de simulación, en apoyo de las actividades de Repsol en relación con el petrolero Prestige.

Comenzamos generando una descripción reológica del comportamiento fuertemente no-newtoniano del crudo. Esto nos permitió usar la simulación numérica para analizar y en su momento optimizar las posibilidades de extraer a través de orificios practicados en la cubierta el crudo aún contenido en el pecio.

También llevamos a cabo análisis del proceso de hundimiento de los dos fragmentos en que se fracturó el casco, de su descenso y de su impacto contra el fondo 20 minutos después a unos 4 km de profundidad. Ello sirvió para evaluar el estado y la estabilidad del pecio que, por cierto, tras el impacto había “navegado” varios cientos de metros deslizando por el talud del fondo antes de detenerse.

Una de las posibilidades que se estudiaron fue instalar una marquesina sobre el pecio, que recogería el crudo de los tanques para subirlo después por tubería a la superficie. Estudiamos la posible operación de la marquesina y la tubería para llevar a cabo sus funciones.

También se consideraron lanzaderas flexibles para transferir el crudo a la superficie. Llevamos a cabo análisis de la dispersión de los contenidos en función del estado del mar y del viento para determinar la longitud de barrera necesaria en caso de una rotura. Finalmente se optó por lanzaderas rígidas en lugar de flexibles, cuya operación también analizamos.

Se modelizó el proceso completo de recuperación de crudo del pecio y se evaluó la estabilidad estructural del pecio a medida que la extracción de crudo modificaba el estado tensional. También se llevaron a cabo previsiones de las cantidades de crudo finalmente recuperables y no recuperables.

Otra actividad a lo largo del proceso fue generar vehículos de comunicación visual de nuestros resultados técnicos en entornos no técnicos. Para ello generamos animaciones, en base a nuestros resultados, de todas las operaciones mencionadas arriba e incluso de algunas que no involucraban simulaciones, como el uso de medidas de bio-remediación para degradar el crudo que quedara en los tanques.

Poco podemos hacer sobre la navegación de petroleros monocasco achacosos, sobre decisiones cuestionables de las autoridades, o sobre acciones judiciales eternizándose en nuestros tribunales. En lo que sí somos muy competentes es en la simulación de procesos mecánicos y estructurales, tanto con sólidos como con fluidos o con ambos. Esperemos no tener que utilizar esas capacidades para aplicaciones similares en un futuro próximo.


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