Movilidad urbana: de fabricantes de coches a gestores de entretenimiento

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En la pasada la Smart Mobility Summit celebrada en Valencia el 2 de abril se ofreció un dato estremecedor: actualmente vive en entornos urbanos algo más del 50% de la población mundial, y se estima que en 2050 la cifra alcance el 70%.

Si a esto le unimos la ya elevada contaminación en las grandes ciudades y los efectos perceptibles del cambio climático a nivel mundial, se hace evidente que es necesario un cambio drástico en el modelo de movilidad urbana ya que el actual es, simplemente, insostenible e inviable.

La movilidad urbana se va a centrar en las personas y su bienestar, por lo que la proyección es fomentar los transportes urbanos e interurbanos colectivos, tipo tren o tranvía para los trayectos largos, y la bicicleta, eléctrica o no, para los desplazamientos de proximidad.

Movilidad urbana: de fabricantes de coches a gestores de entretenimientoY, obviamente, en este futuro de movilidad urbana sostenible, el coche eléctrico está llamado a jugar un papel estelar, sean trayectos largos o cortos. Bueno, no sólo eléctrico sino que, gracias a la tecnología disponible, también ha de ser conectado, autónomo y … compartido.

Los grandes fabricantes de vehículos ya se han lanzado, en mayor o menor medida, al diseño y fabricación de vehículos eléctricos, pero su industrialización se enfrenta a un reto muy complicado: la fabricación de baterías eléctricas. En este terreno, los países asiáticos, y especialmente China, llevan una delantera considerable (se estima que Europa necesita construir entre 8 y 10 gigafactorías para empezar a ser competitiva), y la inversión necesaria para construir factorías es muy elevada, y poco rentable inicialmente debido a su baja utilización.

Ford Mobility ya ha puesto fecha, 2021, para presentar su primer vehículo autónomo. Quizá pueda sonar a ciencia ficción, pero lo cierto es que prácticamente todos los escenarios que se evalúan pasan por la conducción autónoma, en la que el principal obstáculo a superar es la fiabilidad de la tecnología utilizada.Movilidad urbana: de fabricantes de coches a gestores de entretenimiento

El hecho de que el futuro sea del vehículo autónomo nos lleva a dos derivadas interesantes: por un lado, la necesaria conectividad, no sólo para que el vehículo pueda guiarse sin problemas en el entorno urbano, sino también para ofrecer sistemas de entretenimiento y/o de trabajo a los pasajeros durante los desplazamientos, explotando nuevos negocios digitales y mejorando la experiencia del usuario.

Y, por otro lado, si el vehículo no necesita conductor se reduce la necesidad de tener un coche en propiedad, por lo que se recurrirá a un modelo de economía colaborativa en la que los usuarios reservarán y compartirán vehículo mediante la suscripción a algún tipo de plataforma tecnológica, similar a las que ya se usan para el alquiler de bicicletas o ciclomotores eléctricos.

Al final, parece que para los fabricantes de automóviles el futuro se enfoca más a establecer un nuevo modelo de negocio en el que la competencia se basa en la oferta de servicios de entretenimiento y conectividad asociados a la movilidad, que en el propio vehículo, y la competencia industrial se trasladará al sector de las baterías eléctricas y los trenes de potencia.


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