La piscina de los Juegos Olímpicos de París

04-04-2025 | Publicado por Joaquín Martí

La piscina de los Juegos Olímpicos de París

Hay controversia sobre si la profundidad de la piscina olímpica en la Arena de La Défense en París era insuficiente y ralentizaba a los nadadores. ¿Puede ser cierto?

En los Juegos Olímpicos de Verano de Tokio en 2021, se batieron varios récords mundiales en distintas disciplinas, seis de ellos en natación, la mayoría por una fracción de segundo. Antes del inicio de los Juegos Olímpicos de Verano de 2024 en París, las expectativas de nuevos récords eran altas. Esto se basaba en parte en las nuevas técnicas de entrenamiento que utilizan «gemelos digitales», un tema sobre el que ya hemos publicado.

Sin embargo, el récord mundial de Léon Marchand en los 400 m estilos masculinos fue el único récord mundial de natación establecido durante estos juegos. Es más, los atletas parecían quedar lejos de las expectativas. Nicolò Martinenghi, ganador de los 100 m braza, solo logró un tiempo de 59,03 s, el más lento para ganar en esta disciplina en unos Juegos Olímpicos desde 2004.

Se halló supuestamente una causa: la piscina olímpica no era suficientemente profunda. ¿Pero realmente es culpa de la piscina la falta de récords? Quien espere un “sí” o un “no” quedará decepcionado. Por desgracia no hay respuesta sencilla porque la cuestión se relaciona con un problema matemático complejo.

En realidad la Arena de La Défense en Nanterre es un estadio de rugby y recinto para conciertos —Taylor Swift actuó allí en mayo— convertido en piscina cubierta para los Juegos, destinada a ser desmantelada después. Tiene su lógica: durante los Juegos, numerosos espectadores quieren ver competir a los atletas, pero fuera de estos eventos, una piscina con tribuna para 15.000 personas es desproporcionada.

Pero la profundidad de esta piscina, de 2,15 m, resulta inusualmente baja. No hay normativa estándar sobre las dimensiones que debe tener una piscina olímpica. Hasta hace unos años debía tener al menos 2 m de profundidad, pero ahora la profundidad mínima es de 2,5 m, y se recomiendan los 3 m. Cuando comenzó la construcción de la piscina olímpica en 2017 seguía vigente la regla de los 2 m.

Una piscina se describe como “lenta” si se crean corrientes que puedan ralentizar a los nadadores. En cuanto éstos saltan al agua, generan ondas que se reflejan en los bordes y fondo de la piscina, lo que puede dar lugar a corrientes que ralentizan su avance. Las piscinas olímpicas y las normas de competición tratan de minimizar estos efectos o, idealmente, eliminarlos por completo. En las competiciones, por ejemplo, no se utilizan las calles exteriores; y esa es también la razón de exigir una profundidad mínima. Cuanto más profundas son, más se amortiguan las ondas, lo que hace menos probable que sus reflexiones interfieran con los nadadores. Los espectaculares resultados de los Juegos de Verano de 2008 en Pekín parecen demostrarlo: la piscina allí tenía una profundidad de 3 m y los nadadores lograron establecer 25 récords mundiales.

Aun así, no se ha demostrado con certeza que la piscina de Nanterre sea lenta, especialmente si el argumento se basa en la falta de récords mundiales. De hecho, hay resultados que no apoyan la teoría de la piscina lenta. En las preliminares de los 400 m libres femeninos, por ejemplo, el tiempo más lento para clasificarse para la final en París fue de 4 min y 3,83 s, mejorando el tiempo logrado en los Juegos Olímpicos de Tokio (4 min y 4,07 s).

Las investigaciones sobre este tema son difíciles. Lo que ocurre en el agua de la piscina está gobernado por las ecuaciones de Navier-Stokes, que dan lugar a problemas muy complejos. Estas ecuaciones fueron desarrolladas en el siglo XIX para describir la relación entre velocidad, presión, temperatura y densidad de un fluido en movimiento. Uno de los siete Problemas del Milenio en matemáticas, cuestiones clásicas cuya solución se recompensa con un millón de dólares, está relacionado con estas ecuaciones.

Y no es la primera vez que una piscina recibe críticas. En los Campeonatos Mundiales de Natación FINA de 2013 en Barcelona, por ejemplo, los espectadores creían percibir que las corrientes en la piscina afectaban de manera desigual a los nadadores. También hubo intensos debates sobre la piscina en los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro en 2016, donde algunos nadadores parecían avanzar más rápido en una dirección que en la otra. Los análisis estadísticos parecieron confirmar algunas de estas observaciones, pero no fueron suficientemente concluyentes.

En Principia tenemos gran experiencia en la resolución de problemas gobernados por las ecuaciones de Navier-Stokes. Pero preferimos que las cuestiones sean más fáciles de analizar que la supuesta lentitud de la piscina de Nanterre.

Este post está extraído de “Is the Paris Olympics’ Swimming Pool ‘Slow’? Let’s Dive into the Math”, publicado por Scientific American el 2 de agosto de 2024.

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