Ingeniería forense y simulación

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La ingeniería forense es la investigación de fallos, desde en servicio a catastróficos, susceptibles de desencadenar acciones legales, sean civiles o penales. El ejemplo más reciente es el colapso del puente Morandi en Génova, que ha causado un elevado número de víctimas.

Ingeniería forense-Colapso puente M

Abarca la investigación de materiales, productos, estructuras y componentes que fallan o no se comportan como se esperaba, produciendo daños personales o económicos. En general se trata de determinar las causas del fallo para orientar la recuperación del mismo, mejorar la fiabilidad futura o dar apoyo a un juez en la clarificación de los hechos.

Es una actividad fascinante. Uno recibe información inevitablemente incompleta, pues las investigaciones son siempre más exhaustivas después que antes del accidente, y hay que hacer de Sherlock Holmes en base a la información disponible y las leyes de la física. Las conclusiones deben ser compatibles con todos los datos existentes, una sola contradicción basta para invalidar la explicación. Y por supuesto, cuanta más información exista, menor es la posibilidad de que se mantengan dos explicaciones alternativas.

Los fallos raramente se deben a una sola causa. Todos los proyectos incluyen un cierto conservadurismo, por lo que un error único tendría que ser muy grande. Lo más frecuente es que varios hechos desafortunados se combinen para desencadenar el accidente y hay que investigar el papel de cada uno de ellos y sus efectos cruzados.

Y siempre hay un número de cuestiones hipotéticas a considerar, analizando los futuribles de acciones que no ocurrieron o las distintas medidas de remediación que podrían implementarse en el futuro.

Principia ha trabajado en esta línea en una larga serie de incidentes. Algunos son muy conocidos, como el fallo de la balsa de estériles de Aznalcóllar en 1998, el colapso de un pórtico de señalización de 50 m por impacto con el volquete de un camión en la autovía A-6 en 1999, el hundimiento del petrolero Prestige en 2002 y las posteriores tareas para recuperar el crudo almacenado o, más recientemente, la caída de una grúa de 200 m sobre el tejado de la Gran Mezquita de La Meca en 2015.

Muchos otros casos no lograron titulares, pero no por eso son menos interesantes. Hemos estudiado las vibraciones que se experimentaban en la mayor planta termosolar del mundo, en plantas térmicas convencionales, en bombas para gas natural licuado, en tuberías, puentes, estadios, etc. Hemos analizado el colapso de tanques de almacenamiento en diversas partes del mundo.

Hemos investigado grietas, fallos y hasta fuegos en un número considerable de aerogeneradores. Y también analizamos el fallo catastrófico de un horno de vidrio, que es una instalación bastante cara que opera a unos 1.500 ºC. Y hemos estudiado colapsos de sistemas de estanterías en múltiples centros logísticos.

Ingeniería forense-Secuencia colapso torre media tensiónUn caso quizá especialmente interesante fue el de una instalación que sufrió un incendio y la rotura de una torre de media tensión. Obviamente ambos eventos debían estar relacionados, pero la cuestión era cuál era la causa y cuál el efecto. La pista definitiva la dio el fallo frágil experimentado por el acero dúctil de la torre: el incendio preexistente fue responsable de fundir el zinc del galvanizado, dando lugar a una fragilización del acero por contacto con metal líquido.

Como decíamos, es una actividad fascinante. Hay que admitir que se sufren frustraciones mientras se camina en la oscuridad, pero se tornan en grandes satisfacciones cuando al final brilla incuestionable la verdad física.


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