Fragmentos de vidrio producidos por explosiones

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Todo el mundo es consciente de los controles de seguridad que debe atravesar antes de tomar un vuelo. Pero quizá hayas pensado que, como terrorista astuto, podrías simplemente dejar los explosivos en un coche frente a la terminal y marcharte antes de detonarlos. En realidad, no es tan sencillo: aunque sea menos evidente, la seguridad no se limita al interior de la terminal y, a pesar de la bien conocida fragilidad del vidrio, los acristalamientos modernos de las terminales están proyectados contando con esa amenaza.

Hoy en día la amenaza de explosiones terroristas se está teniendo en cuenta cada vez más al diseñar las fachadas de muchos edificios. Por seguir con los aeropuertos, en épocas relativamente recientes podemos recordar los incidentes acaecidos en el aeropuerto Atatürk de Estambul y el de Bruselas en 2016, el Domodedovo de Moscú en 2011, o el de Madrid en 2006.Fragmentos de vidrio producidos por explosiones

Los requisitos que impone la consideración de posibles explosiones terroristas deben a menudo conciliarse con diseños arquitectónicos que buscan la transparencia, tanto por motivos físicos como de imagen, con una envolvente acristalada para todo el edificio. Si el acristalamiento falla por culpa de la explosión, los fragmentos de vidrio pueden convertirse en proyectiles asesinos en el interior del edificio.

La amenaza no es del todo nueva y la estrategia para hacerle frente ha estado tradicionalmente basada en ensayos físicos. Múltiples configuraciones de laminados de vidrios templados eran sometidas a ensayos de explosiones que abarcaban un cierto rango de energías y distancias. Por supuesto, el proceso es largo, caro y no del todo satisfactorio, pues los efectos asociados a la diferencia de respuesta entre el acristalamiento y su estructura portante no pueden representarse adecuadamente.

Los acristalamientos modernos resistentes a explosiones comprenden una serie de láminas de vidrio templado con una capa intermedia de butiral de polivinilo (PVB). La función del PVB es retener los posibles fragmentos de vidrio y contribuir una resistencia dúctil tras fragmentarse el vidrio.

Esta deformabilidad trunca el pico de la sobrepresión explosiva y reduce el tamaño de las cargas instantáneas transmitidas a la estructura portante, compuesta de parteluces verticales y travesaños horizontales. La conexión del laminado de vidrio a la estructura portante se realiza por medio de silicona estructural.

En lugar de ensayos físicos, la simulación numérica por elementos finitos ya proporciona una alternativa probada para el diseño de acristalamientos resistentes a explosiones. Esto incluye la propagación de la onda explosiva en el aire y la evolución temporal de las muy distintas respuestas de los diversos materiales que componen el acristalamiento, así como la conexión a la estructura portante y la estructura principal del edificio.

Principia ha acumulado una experiencia considerable en el análisis de efectos de explosiones en múltiples edificios acristalados, tales como terminales de aeropuerto, oficinas corporativas de diversas empresas y organismos internacionales, etc.

Gracias a la simulación, podrás sentirte más tranquilo la próxima vez que estés en un edificio acristalado y te preguntes qué ocurriría si un insensato detonara una bomba en el exterior.


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