28-01-2026 | Publicado por Joaquín Martí
Nuestro post Cuando no hay catástrofes trataba sobre inundaciones catastróficas como las experimentadas en Derna (Libia) en septiembre de 2023 y en Valencia a fines de octubre de 2024.
El Dr Gordon Woo ha publicado varios artículos sobre la exploración de contrafactuales negativos para robustecer las capacidades de la administración pública; el más reciente, de agosto de 2024, se cita al final. El artículo aborda no solo inundaciones, sino también pandemias, terremotos, tsunamis, incendios forestales y otros desastres. Un contrafactual negativo es un futurible del pasado que fue a peor. La terminología proviene de la psicología social y combina dos aspectos clave de la cognición humana: la imaginación y el arrepentimiento. Lo que sigue está tomado del artículo.
Tras recibir en 24 horas la lluvia de un mes en partes de Grecia, causando inundaciones catastróficas en la región de Tesalia, la tormenta Daniel se transformó en un ciclón mediterráneo el 9 de septiembre de 2023. Los ciclones mediterráneos, conocidos como medicanes, son relativamente raros, pero pueden producir impactos devastadores al tocar tierra por los efectos asociados de inundaciones, vientos y aumento del nivel del mar. El cambio climático está intensificando las lluvias generadas por los medicanes. El 10 de septiembre de 2023 se registraron vientos de 70 a 80 km/h en el noreste de Libia. Las lluvias récord asociadas causaron inundaciones relámpago en varias ciudades. La precipitación promedio regional de septiembre es de solo 1,5 mm, pero la tormenta Daniel generó lluvias sostenidas de 400 mm. Esto provocó un escenario clásico de desastre en cascada, del tipo que podría ocurrir en muchas partes del mundo con el cambio climático global.
Había dos presas con núcleo de arcilla en el valle del río llamado Wadi Derna, construidas entre 1973 y 1977 para el suministro de agua urbana e irrigación agrícola. La presa superior de Derna tenía una altura de 75 m y una capacidad de 22,5 millones de m³; la presa inferior y más pequeña de Mansour tenía una altura de 45 m y una capacidad de solo 1,5 millones de m³. La presa inferior se encontraba solo 1 km aguas arriba de Derna.
Al fallar la presa superior, un torrente de agua y residuos avanzó hacia la presa inferior, que también colapsó, inundando la ciudad de Derna, con una población de unas 100.000 personas. La inundación repentina en las primeras horas del día no dio tiempo a evacuar y, con aproximadamente un 20% de la ciudad destruida, miles de personas perdieron la vida. También fallaron varios puentes, dificultando la prestación de ayuda a la zona afectada. La contaminación del agua conllevó el riesgo de cólera, lo que habría amplificado el desastre.
El alto riesgo de inundación y la necesidad de mantenimiento periódico de las presas habían sido señalados el año anterior por Ashoor, un hidrólogo libio. Ya se habían sufrido inundaciones importantes en 1941, 1959 y 1968. Un análisis de contrafactuales negativos de estas inundaciones históricas habría identificado la importancia de la inspección y el mantenimiento de las presas. La consideración de contrafactuales negativos también habría llamado la atención sobre la necesidad de un sistema fiable de alerta de inundaciones.
Derna se encuentra en la parte oriental de Libia, afectada durante décadas por la falta de inversión gubernamental, contribuyendo al abandono y deterioro de las presas. Los conflictos políticos internos en Libia aportan un factor de riesgo importante en el desastre de las presas de septiembre de 2023, junto con la falta de mantenimiento regular de las presas. Los estándares de la administración pública eran pobres por efecto de la inestabilidad política.
Sin embargo, se podría haber desarrollado capacidad adicional considerando contrafactuales negativos. Ashoor había indicado que el evento de 1959 hubiera sobrepasado las presas si hubieran existido entonces. Por lo tanto, el riesgo de inundación para la población de Derna era alto. Incluso sin fondos públicos para mantener las presas, podría haberse desarrollado un sistema de alarma a un costo relativamente bajo, salvando vidas. Una parte clave de este sistema de alarma habría sido comunicar a la población que el progresivo cambio climático podía empeorar las lluvias extremas y amenazar la seguridad de las presas.
Pensamientos similares podrían expresarse sobre las inundaciones de Valencia. El poder de explorar contrafactuales descendentes debería tenerse en cuenta para el fortalecimiento de capacidades por parte de la administración pública, especialmente en un contexto en el que el cambio climático global amenaza con aumentar la frecuencia y la gravedad de los desastres naturales. Este enfoque también podría contribuir a la prevención de otros tipos de sucesos adversos, incluidos los accidentes tecnológicos y de transporte, como ilustra la reciente colisión entre trenes de alta velocidad en España.
G. Woo et al (2024) “Public Administration Capacity Building through Exploring Downward Counterfactuals”, Public Organization Review, 9 August, Springer