Construir una mejor zapatilla de running desde el interior

26-05-2026 | Publicado por Joaquín Martí

El Maratón de Londres de 2026 fue, sin duda, una cita para la historia. Fuimos testigos de un cambio monumental en el atletismo cuando, por fin, dos hombres rompieron la esquiva barrera de las dos horas en una carrera competitiva. El keniano Sabastian Sawe se llevó la victoria con una marca asombrosa de 1:59:30, seguido de cerca por el etíope Yomif Kejelcha con 1:59:41. Su compatriota, la también etíope Tigist Assefa, batió el récord femenino con un tiempo de 2:15:41. Los tres calzaban un par de las nuevas zapatillas de adidas diseñadas específicamente para maratón: las Adizero Adios Pro Evo 3.

Esta «superzapatilla» se ha convertido en el tema de conversación del mundo del running, principalmente debido a sus especificaciones de vanguardia:

  • Es la primera zapatilla de élite con placa de carbono que pesa menos de 100 g (con una media de unos 97 g).
  • Incorpora la nueva espuma Lightstrike Pro Evo y un sistema de placa de carbono rediseñado llamado ENERGYGRIM, que sustituye a las anteriores «varillas de energía» para ofrecer una propulsión aún mayor.

El resto de este post ha sido extraído de otro publicado por Dassault Systèmes. Los diseñadores e ingenieros de adidas saben que una periostitis tibial, un esguince de rodilla o un mal giro de tobillo pueden arruinar el día a cualquier corredor. Utilizando ciencia de materiales, biomecánica y software de análisis de elementos finitos (FEA), están integrando directamente en los talones de sus zapatillas tecnologías que responden al movimiento y reducen tensiones, similares a las empleadas en edificios sismorresistentes y sistemas de estabilidad de vehículos. Las zapatillas son atractivas pero lo mejor, por supuesto, es lo que no se ve.

El software de simulación es la clave

Al crear su nueva línea de zapatillas ForMotion™, adidas ha logrado una reducción significativa en el ciclo de diseño al combinar su herramienta de diseño asistido por ordenador (CAD) basada en superficies con el software FEA (Abaqus/Explicit y Abaqus/CAE) de SIMULIA. «Si tuvieras que preparar herramientas nuevas y probar una zapatilla completamente distinta, podrías tardar de seis a ocho semanas», afirma Tim Robinson, ingeniero mecánico de adidas. «Pero cuando realizas simulaciones, solo tardas unos pocos días. Para acelerar el proceso de desarrollo, Abaqus de SIMULIA ha resultado inestimable». Robinson forma parte del equipo de innovación de adidas, compuesto por diseñadores, ingenieros y especialistas en biomecánica que trabajan conjuntamente desde dos sedes: la cuna de adidas a las afueras de Nuremberg (Alemania) y Portland (Oregón, EE. UU.).

Tecnología de placas deslizantes

Un elemento clave en la creación de la línea ForMotion™ es una unidad compuesta por un par de placas deslizantes de poliamida con un elemento esférico situado en el talón de la zapatilla. La rigidez del sistema se consigue mediante una fina junta de polímero y, en ocasiones, también mediante muelles y arandelas de polímero, según el modelo.
«En lugar de limitarse a absorber el impacto en un eje vertical, las placas deslizantes se ajustan al impacto en tres dimensiones», explica Robinson. «Al desacoplar el talón con placas deslizantes, se ralentiza la ‘velocidad angular de la planta’, que es la rapidez con la que los dedos golpean el suelo después de que el talón tome contacto. Si esta es demasiado rápida, puede aparecer la periostitis tibial, una queja común entre los corredores». Las placas también pueden rotar para contrarrestar la pronación (lo que el pie se inclina hacia dentro en cada zancada). Las placas lo corrigen automáticamente, protegiendo la rodilla gracias a la flexibilidad del movimiento rotacional. La sobretensión en la dirección opuesta se evita con limitadores de desplazamiento. Por último, la unidad se ajusta automáticamente a la pisada individual de cada persona (el ángulo del pie al correr).

De concepto a realidad

Definido el concepto, el siguiente paso para el equipo de innovación es garantizar que la unidad del talón funcione como se espera en una zapatilla real y que pueda escalarse a las distintas tallas. A partir de los modelos CAD, se crean mallas 3D que se importan a Abaqus/CAE. «Creamos la interfaz de modelado, aplicamos condiciones de contorno y propiedades de materiales a la malla, y ensamblamos todo definiendo contactos, fricción, conectores, etc.», dice Robinson. «Luego lo analizamos con Abaqus/Explicit». Las características de materiales proceden de bibliotecas que adidas crea para sus propios materiales patentados. Los datos biomecánicos, base de las condiciones de contorno, son igualmente confidenciales; se generan mediante un sistema de captura de movimiento Vicon, que utiliza pequeños marcadores colocados en puntos estratégicos del corredor, rastreados por cámaras infrarrojas mientras corre.

Viendo el interior de la zapatilla virtual

Para el postproceso se utiliza de nuevo Abaqus/CAE. Los ingenieros buscan áreas de tensión o fricción aplicando fuerzas y desplazamientos horizontales y verticales. «Es sumamente útil poder ‘ver’ el interior de la zapatilla real e incluso realizar cortes en el modelo para observar el interior», señala Robinson. «Ayuda a comunicar a nuestros diseñadores los cambios que recomendemos». Dado que los pies —y los cuerpos— humanos presentan tamaños muy diversos, una parte importante del modelado FEA en esta etapa es el escalado funcional de las zapatillas. «A partir de nuestros resultados biomecánicos, tenemos datos sobre la correlación entre el tamaño de la zapatilla y el peso medio», puntualiza Robinson. «El radio por encima de la articulación del tobillo cambia con una talla mayor. Utilizamos esta relación para escalar la forma de las placas, empleando FEA para predecir la rigidez óptima de la unidad del talón necesaria para cada talla». Las zapatillas también se presentan en cuatro variantes: control, amortiguación, trail y competición.

Pruebas y más pruebas

Cuando los prototipos están listos para las pruebas en el mundo real, se utiliza un dispositivo de ensayo de adidas para medir la «rigidez horizontal» de las zapatillas ForMotion™. La zapatilla se sujeta con un ángulo de 30° —el ángulo de pisada «masculino»— y se aplica un desplazamiento cuasiestático al talón. Aquí rara vez hay sorpresas. Robinson señala: «Como ya hemos realizado simulaciones similares a los movimientos del ensayo, estamos tranquilos de que, al recibir las primeras muestras, serán muy parecidas a lo que predijimos». Las pruebas de desgaste se realizan con otro dispositivo, el Equipo de Prueba de Evaluación de Rendimiento (PETE). Este utiliza los datos biométricos de Vicon obtenidos previamente para reproducir el movimiento y el impacto de un corredor real. Las pruebas alcanzan los 100.000 ciclos, equivalentes a unos 100 km de carrera. Esa distancia pasará ahora menos factura a las piernas gracias a la línea ForMotion™ de adidas. «Diseñar zapatillas que trabajen en conjunto con las caderas podría ser el siguiente paso. Seguimos realizando mejoras constantes utilizando el software Abaqus para avanzar en la ciencia del diseño de calzado», concluye Robinson.

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