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La simulación virtual es siempre una solución mucho más rápida, sencilla y económica que los prototipos tradicionales para detectar problemas en las fases tempranas de diseño.
Leer más28-08-2024 | Publicado por Joaquín Martí
Antes de crear prototipos, la simulación ayuda a los ingenieros a generar y probar diseños que sean viables bajo distintas condiciones, optimizados con diversos criterios. Una herramienta esencial para la simulación es el método de elementos finitos (MEF), una técnica numérica que resuelve de forma aproximada problemas de contorno de ecuaciones en derivadas parciales.
Las raíces del MEF se remontan al siglo XIX, con el desarrollo de metodologías matemáticas para resolver ecuaciones diferenciales. En este período se dieron avances en el cálculo y el análisis numérico que sentaron las bases para el MEF.
A principios del siglo XX, Boris Galerkin propuso métodos para convertir un problema de un operador continuo, como una ecuación diferencial, en un problema discreto aplicando restricciones lineales determinadas por conjuntos finitos de funciones base. Pero el desarrollo moderno del MEF comenzó en la década de 1940, y su marco conceptual temprano suele atribuirse a Richard Courant. En 1943, utilizó aproximaciones lineales por partes sobre zonas triangulares para resolver problemas de torsión, estableciendo así las bases para el MEF.
La década de 1950 marcó un progreso significativo con las contribuciones de ingenieros que trabajaban en problemas de análisis estructural. Ray Clough es a menudo llamado el «padre del MEF». Su artículo de 1956, «The Finite Element Method in Plane Stress Analysis», formalizó muchos aspectos del método e introdujo el término «elemento finito».
En la década de 1960 se avanzó con rapidez en el desarrollo y aplicación del MEF, sobre todo en ingeniería civil y aeroespacial. John Argyris, Olgierd (Olek) Zienkiewicz y otros aportaron contribuciones sustanciales durante este período. El libro de Zienkiewicz de 1967, «The Finite Element Method in Structural and Continuum Mechanics», se convirtió en un texto seminal.
Por cierto, conocí a Olek a principios de la década de 1980 en el Athenaeum, un gentlemen’s club en el Pall Mall londinense con 51 Premios Nobel entre sus miembros. Yo estaba simulando la extrusión de aleaciones de aluminio utilizando mallas adaptativas y Alcan, mi cliente, quería que Olek aprobara mi metodología. Pasé el examen, pero también guardé vívidos recuerdos del entorno, de la rica voz de Olek, su pipa, y su opinión de que, aparte de él, el club esencialmente reunía a arzobispos y generales.
Volviendo a la historia, durante la década de 1970 el MEF se expandió a otros campos más allá de la mecánica estructural, como la transferencia de calor, la dinámica de fluidos y el electromagnetismo. Los fundamentos teóricos siguieron consolidándose con matemáticos como Gilbert Strang y George Fix contribuyendo al rigor matemático del MEF.
Durante las últimas décadas del siglo XX, programas como NASTRAN, ANSYS, ABAQUS, COMSOL, etc., hicieron que el MEF fuera accesible a un rango más amplio de ingenieros y científicos. El método comenzó a aplicarse a una gran variedad de problemas, incluyendo el análisis biomecánico, la modelización climática y el diseño de sistemas complejos en las industrias automotriz y aeroespacial.
Durante el siglo XXI, el MEF ha seguido avanzando, impulsado tanto por innovaciones teóricas como por aplicaciones prácticas. Por un lado, las técnicas de computación de alto rendimiento, paralela y distribuida han reducido significativamente los tiempos de cálculo. Además, el uso de unidades de procesamiento gráfico (GPUs) para cálculos de MEF ha acelerado aún más los cálculos, permitiendo análisis en tiempo real y modelos más detallados.
Desde el punto de vista metodológico, las técnicas de refinamiento adaptativo de malla se han vuelto más sofisticadas, ajustando dinámicamente la malla en función de la solución y mejorando la precisión y la eficiencia. El análisis isogeométrico integra el diseño asistido por ordenador (CAD) y el MEF, utilizando las mismas funciones para representar geometría y soluciones aproximadas. El MEF extendido (XFEM) permite incorporar discontinuidades sin necesidad de modificar la malla, lo que resulta especialmente útil en la mecánica de fractura.
El software de análisis de elementos finitos ahora a menudo incluye capacidades para simulación multifísica, en la que se contemplan a la vez múltiples fenómenos físicos acoplados (tales como estructurales, térmicos y de flujo). Y se han desarrollado técnicas para conectar las distintas escalas (atómica, molecular, macroscópica), proporcionando conocimientos más completos sobre el comportamiento de los materiales y el rendimiento del sistema. El software moderno de MEF también se ha vuelto más fácil de usar, con mejores interfaces gráficas y herramientas de pre y post-proceso. Las plataformas colaborativas aumentan aún más la utilidad de las simulaciones. Y una gran variedad de áreas de aplicación, algunas previamente difíciles de imaginar, se benefician de todos estos desarrollos.
Es probable que el futuro aporte más avances en potencia computacional y en técnicas numéricas, contribuyendo a una mayor precisión y velocidad, así como nuevas áreas de aplicación. El MEF probablemente seguirá siendo una herramienta crítica en la investigación científica y la ingeniería, impulsando la innovación y permitiendo simulaciones más precisas y eficientes.