Abaqus y Principia, 30 años de éxito

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Como ingenieros consultores especializados en mecánica aplicada, es claro que necesitamos conocer bien la física subyacente y disponer de herramientas efectivas para aplicar ese conocimiento. En ausencia de ordenadores, la experiencia y la intuición bien informada eran la base al decidir qué aspectos del problema se podían obviar para hacerlo analíticamente tratable sin perder su esencia. Una tarea siempre difícil, incluso imposible en muchos casos.

Abaqus y Principia, 30 años de éxitosLos ordenadores abrieron una vía diferente. La rapidez del cálculo y el almacenamiento disponible permitían descomponer un problema complejo en muchos problemas sencillos y repetitivos, a los que los ordenadores se enfrentan sin dificultad. Para 1980 Principia ya había desarrollado un código explícito y lagrangiano rudimentario, PR3D, capaz de resolver problemas dinámicos y no lineales en tres dimensiones; el desarrollo inicial, financiado por Electrowatt en Suiza y Kraftwerk Union en Alemania, estaba orientado al estudio de impactos de avión contra centrales nucleares.

Abaqus había empezado poco antes en Estados Unidos. La historia de su desarrollo y evolución, recientemente recordada por NAFEMS, constituye una lectura tan amena como instructiva. Por cierto, nuestro primer encuentro con Abaqus fue a principios de los 80, ofertando análisis de impactos entre tuberías a la por entonces National Nuclear Corporation del Reino Unido. Y estamos muy orgullosos de decir que esa vez ganamos nosotros.

Pero el ritmo de desarrollo de PR3D y Abaqus eran muy distintos y para nosotros era imposible avanzar a su ritmo. A la sazón, el mayor inconveniente de Abaqus es que carecía de un procedimiento de integración explícita, algo esencial para los problemas de impacto y propagación de ondas en que nos concentrábamos. En contrapartida, además de su evolución más lenta, la integración explícita de PR3D nos obligaba a resolver los problemas lentos o estáticos por relajación dinámica.

La decisión final se tomó en 1988, cuando Principia se convirtió en el primer usuario y el primer agente de Abaqus en la Península Ibérica.

Para los problemas de dinámica rápida teníamos que seguir usando PR3D, y a veces DYNA3D, pero Abaqus se convirtió en nuestra herramienta principal. Por cierto, Abaqus tenía por entonces algunas limitaciones curiosas: nosotros produjimos el primer prospecto de Abaqus del mundo, HKS pensaba que los productos buenos se vendían solos.Abaqus y Principia

Hace ya 30 años de esa decisión y hemos vivido muchos cambios, empezando por las transiciones corporativas, de HKS a Abaqus y luego a Dassault Systèmes, del que ahora somos Platinum Partner y distribuimos no sólo Abaqus sino también el resto de tecnologías SIMULIA, como fe-safe, Isight, Tosca, Simpack, XFlow e incluso otras marcas de Dassault como CATIA. Abaqus ha incorporado una infinidad de nuevas capacidades, al frente de los nuevos desarrollos en este campo. Y el código se comunica con muchos otros paquetes de software con capacidades complementarias, potenciando así la utilidad para el usuario.

Desde la perspectiva actual, vemos que hace 30 años tomamos una decisión excelente. Y hemos mejorado nuestra comprensión de la relación entre el desarrollo de software y el ejercicio de la consultoría, relación que, adecuadamente manejada, genera múltiples sinergias que redundan en el beneficio de desarrolladores, usuarios, consultores y clientes.


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